viernes, 5 de febrero de 2010

No more food

Después de haber dado una de mis tantas clásicas y muy oportunas vueltas al parque como preámbulo de meditación antes de ir a algún lugar, decidí ir a la escuela de inglés. Una hora de camino hasta ese fucking local. Salí camino al tubo. Tuve que cruzar todo el parque, pasar por canchas de tenis, resbaladeras, columpios, sube y bajas, canchas de fútbol 8 de cemento y canchas de básquet, una biblioteca. Y a la altura de la biblioteca, me crucé con una japonesita con lentes grandotes medio polarizados, chullo, orejeras, toda cubierta de negro, dándole de comer a unas palomas y ardillas. Qué linda esta japonesita, pensé, dándole de comer a los animalitos. Pero mientras más me iba acercando a esa tierna imagen, iban llegando más ardillas, más palomas y con las palomas, llegaron cientos de palomas que empezaron a atacarme porque yo estaba al lado de la comida, empezaron a llegar una cantidad inaguantable de palomas. Lluvia de palomas. Evité a dos que iban directamente a mis rodillas. Una que rozó mi morral. Me imagino que el que estuvo viendo esa situación se debe de haber estado cagando de risa. Otra paloma me quiso hacer un tercer ojo. Me empecé a impacientar, por donde iba veía más pájaros. ‘Hey girl, no more food’, ella recién se percató de la cantidad de pájaros que tenía encima y que se le venían, se había quedado pegada echando pan al suelo. Me miró de reojo, tiró la bolsa de pan al suelo desperdigándose para regocijo de los plumíferos, y salió disparada fuera del parque, como asustada, pero los pájaros seguían llegando y también empecé a correr, evitando que me caiga algún pájaro perdido.